La evaluación kinesiológica integral corresponde a la instancia inicial de atención, cuyo objetivo es conocer de manera completa el estado de salud y funcionalidad de la persona. Se trata de un proceso sistemático y personalizado, que considera tanto aspectos clínicos como funcionales, permitiendo comprender cómo la condición de salud impacta en las actividades de la vida diaria y en la calidad de vida.
Durante esta evaluación se recopilan antecedentes clínicos relevantes, tales como diagnóstico médico, historial de lesiones o enfermedades, tratamientos previos y uso de medicamentos. Además, se realiza una valoración física que puede incluir evaluación del movimiento, fuerza muscular, rango articular, postura, equilibrio, marcha, capacidad funcional y nivel de autonomía, según corresponda a cada caso.
Esta instancia contempla un espacio de diálogo con la persona, donde se identifican sus principales molestias, expectativas, objetivos personales y necesidades específicas. A partir de toda esta información, se establece un diagnóstico kinesiológico y se diseña un plan de intervención individualizado, acorde a las características, contexto y metas de cada persona.
La evaluación tiene una duración aproximada de entre 45 y 60 minutos.
Sí, para acceder a la evaluación kinesiológica es necesario contar con una orden médica vigente.
No. La evaluación es una instancia diagnóstica. El tratamiento se inicia posteriormente, según el plan definido.